Especificidad de la Democracia Cristiana –Rafael Caldera, 1972

 

Este libro es el texto de un curso dictado por Rafael Caldera en los años 1966-1967, en el Instituto de Formación Demócrata Cristiana (IFEDEC). Como su título lo indica, es un intento de precisar cuáles son los elementos característicos de la Democracia Cristiana, que permiten diferenciarla integralmente de cualesquiera otros grupos políticos.

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Nota de Rafael Caldera a la décima edición en castellano (1987)

Después de la séptima edición en lengua castellana, hecha por la Editorial Dimensiones en Caracas en 1979, este librito ha sido reproducido en México, en 1983, por Ediciones PAN, mediante autorización solicitada al autor por el Partido Acción Nacional, y en San José de Costa Rica, en 1986, por la Editorial Libro Libre, por iniciativa del doctor Ricardo Arias Arosemena, Presidente del Partido Demócrata Cristiano de Panamá y Vicepresidente para entonces de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA).

También han aparecido, en estos ocho años, una edición italiana, con el título de La Democrazia Cristiana.-Testimonianza di un leader latinoamericano, publicada por la editorial Cinque Lune, 1979, con traducción y prólogo del profesor Roberto Papini, Secretario General del Instituto Internacional Jacques Maritain; una edición en lengua inglesa, por iniciativa del IFEDEC, Editorial Artegrafía, Caracas, 1982, con el título de Christian Democracy con la intención de hacerlo circular especialmente en los países angloparlantes del Caribe; y una edición en lengua maltesa, a solicitud de la Juventud Demócrata Cristiana de Malta, con el título iddemokrazija kristiana, publicaciones SDM, Valletta, 1985.

Por supuesto, esta amplia divulgación es para el autor motivo de complacencia, y sería insincero negarlo; pero, al mismo tiempo, es demostración del vacío que existía, a pesar de la rica bibliografía de temas y orientaciones democristianas, de una exposición clara y sencilla de los aspectos que dan a la Democracia Cristiana identidad propia y específica.

Cada vez se siente más el peligro de que, por el hecho de que el pensamiento demócrata cristiano no es una teoría económica aún cuando en materia económica sostiene principios muy definidos y precisos, se note cierta tendencia en algunos democristianos a incurrir en el error de adoptar con entusiasmo revolucionario las orientaciones de la economía socialista, o a inclinarse decididamente, con peligroso espíritu conservador, hacia las recetas neoliberales que tanta resonancia han dado a los «Chicago boys».

Pero más peligroso aún es el descuido de la fundamentación doctrinaria en los partidos democristianos, tanto más factible cuanto mayor volumen alcanzan en su crecimiento o cuanto más cerca se hallan del poder. En las consultas electorales que se cumplen dentro de los Estados democráticos es natural que el interés del elector se vuelque hacia las cuestiones concretas que lo afectan directamente, más que sobre las orientaciones básicas del pensamiento y de la acción política; pero ello no podría justificar el que se olvidaran los principios fundamentales y el que el acontecer cotidiano se desvinculara de las normas éticas por las cuales se debe regir la conducta de los dirigentes y activistas políticos demócrata cristianos.

En el año de 1986 el Partido Social Cristiano COPEI celebró, por ello, un Congreso Ideológico, promovido para discutir y desarrollar las líneas de doctrina de la organización ante la realidad del país y los imperativos del tiempo, con vistas al siglo XXI.

Muchas ponencias e interesantes planteamientos se hicieron; pero quizás, por darlas por sentado, no se hizo todo el hincapié que se hubiera podido suponer en las cuestiones esenciales que configuran la idealidad demócrata cristiana. Afirmar esa idealidad, fortalecerla en sus resortes básicos, es el objeto primordial de este librito.

En el Epílogo de la obra está un mensaje del inolvidable Eduardo Frei, cuya lectura y relectura debemos recomendar. Transida de experiencia y de angustia, su palabra cobra, después de su prematura y lamentada muerte, especial resonancia. «Parece indudable –dice– que no puede haber una acción política profunda y creadora, sin un pensamiento que la alimente. Cuando los hombres o los partidos pierden la claridad en las ideas y carecen de una interpretación coherente y racional de sus actos, corren rápidamente hacia la esterilidad. Disfrazan su desnudo en formas pragmáticas, que no pueden reemplazar su vacío interior, y derivan pronto a las peores formas del oportunismo. Por eso es de vida o muerte que los partidos de inspiración demócrata-cristiana mantengan vivas, claras y límpidas las fuentes de su inspiración ideológica».

Caracas, 1987.

R.C.