Presidente Rafael Caldera

Por Carolina Jaimes Branger

Rafael Caldera no sólo es uno de los políticos más importantes del siglo XX, sino que es el primer venezolano académico, católico practicante y conservador (siempre ha desdeñado la retórica revolucionaria) que ha llegado dos veces a la presidencia de la república. Esto lo dice en su libro Dramatis Personae, Manuel Caballero. El ensayo biográfico sobre Rafael Caldera me pareció un acto de honestidad intelectual de esos a los que Caballero nos tiene acostumbrados, y que a pesar de esa costumbre, siempre nos produce admiración.

«Las líneas que siguen no pretenden historiar la vida de un líder político sino un líder histórico…»

No sé si en estos tiempos tan oscuros para el país la mayoría de los venezolanos entenderá, como lo entienden Caballero y otros tantos, la trascendencia de Rafael Caldera en la historia de Venezuela. Muchos le achacan a Caldera el que Chávez esté donde está, sin recordar que los sobreseimientos en el momento que se dieron respondían a un clamor popular, y más aún, habían comenzado desde el período de Carlos Andrés Pérez. Como todo hombre público, Rafael Caldera cometió errores y tiene sus detractores, pero estoy segura de que la historia le hará justicia.

«… Caldera es así el primer político venezolano en acceder al poder por la vía del voto popular directo, sin acortar caminos… Ha sido también el primer académico en llegar al poder real (no como Vargas en 1834) y en desmentir el viejo prejuicio según el cual un buen universitario es un mal administrador. Y el primero capaz de crear un partido de masas partiendo de un conservatismo arrinconado y endógamo, desaparecido como opción política y amenazado de serlo “hasta como núcleo social” desde el siglo XIX».

Yo lo conocí en circunstancias muy particulares: nosotros vivíamos al lado de su mamá, Marieva Rodríguez de Liscano en Los Chorros. Justo en el lindero había una mata de mango que nadie quiso tumbar, por lo que se dejó un espacio en el muro; nosotros los niños lo brincábamos con facilidad. Doña Marieva, (Mamama le decía yo, como le decían sus nietos), tenía un hijo que también era mi amigo. Yo le decía, como su mamá, Rafael Antonio.

Un día, cuando yo tenía como cinco años, le dije a Mamama: «¿Sabes a quién se parece Rafael Antonio?… ¡Se parece a Caldera!». A ella le pareció divertidísimo.

«Carolina, dile a Rafael Antonio a quién se te parece él», me pidió ella en una de las frecuentes visitas que él le hacía. «Te pareces a Caldera», contesté yo. «¿Y cuál de los dos te gusta más?» me preguntó él. «Tú, porque Caldera es muy antipático», respondí yo con seguridad. Él lo celebró con carcajadas.

El 24 de enero Rafael Caldera cumple 91 años: «Caldera fue, antes que nadie en este país y posiblemente en este continente, capaz de hacer la democracia aceptable por quienes la aborrecían por igualitaria (“comunista”) y laica (“atea”). Al darle aliento de masas a un planteamiento político que desdeñó desde su inicio la retórica revolucionaria, se puede decir que ha sido el primer líder venezolano capaz de modelar la democracia y del otro lado, democratizar la moderación». Y añade: «La condición de líder histórico no se la da a Caldera el haber llegado al poder dos veces, sino el camino recorrido para hacerlo».