Caracas, 18 de junio de 1940.

Sr. R. Escovar Salom,
Barquisimeto.

Mi estimado amigo:

Al hecho de haber sabido por los uneístas que fueron a Barquisimeto, la feliz solución que se ha dado a tu asunto en UNE, se debe el haberme descuidado en contestar oportunamente tu carta del 16 de mayo. Yo leí dicha carta con el mayor interés; y si bien lamenté como se le lamentar, la dolorosa situación en que injustificadamente te encontraste, mucho atisfé tu firme definición, promesa de que siempre te mantendrás en el camino del servicio a la patria en sus instituciones más dignas y más acordes a nuestro sacrificio, en su tradición ordinaria y en la necesidad de que se labore por su futuro.

Hoy más que nunca la desventurada situación mundial que desconoce el derecho de los pueblos débiles, hace sentir la urgencia de que los venezolanos nos preocupemos seriamente por trabajar por Venezuela. Tú estás en el buen camino. Lo has tomado con honradez y te mantienes en él sinceramente; y por ello mereces un cordial abrazo de compañerismo.

Te ruego presentar en mi nombre un atento saludo a tu mamá.

Soy tu afectísimo compañero,

(fmdo. Rafael Caldera)