

EMBAJADA DE VENEZUELA
CANADA
Ottawa, 15 de octubre de 1963
Doctor Rafael Caldera
Apartado Postal 2060
Caracas, Venezuela
Mi querido Doctor Caldera:
Acabo de recibir su muy atenta carta, fecha 5 de los corrientes, en la cual me informa que, con motivo del planteamiento que hizo al Presidente de la República sobre la integración del Servicio Diplomático, se puso a la orden de Copei la Embajada en Bélgica para la cual usted, en nombre de su Partido, desea postularme.
Ya tenía conocimiento del asunto, porque nuestro amigo, el Sr. Rubén Nevado Vallenilla, me escribió para informarme que el Dr. Lorenzo Fernández se lo había comunicado, procediendo de acuerdo con usted.
Como dije a usted en la entrevista que me concedió en febrero próximo pasado, yo deseo la Embajada en Bélgica, no por ella misma, sino bajo la condición de que se la integre con la Embajada ante la Comunidad Económica Europea.
El fundamento de esta condición reside, como creo que también lo expresé a usted, en que el aspecto que más me atrae de la diplomacia es el de poder realizar, por su medio, una labor económica en bien de Venezuela, a lo cual se agrega que la Embajada en Bélgica daría lustre a la Embajada ante la CEE.
Estoy seguro de que, modestia aparte, yo sabría corresponder dignamente al honor que se me hiciera a tal respecto, con un trabajo esforzado, tenaz y metódico, en el servicio de la Nación.
Ahora bien, es el caso que yo he pedido al Ministerio de Relaciones Exteriores, tres veces por oficio y dos por cablegrama, permiso para regresar a Venezuela a mediados de noviembre próximo venidero, y todavía el permiso no me ha sido concedido. En un cablegrama que recibí del Encargado del Ministerio, Dr. Mora, me dice que mi asunto está en consulta con el Sr. Presidente de la República.
Yo no me explico la causa de este retardo porque, en verdad, nada he pedido que no me otorgue la Ley que rige mi contrato de prestación de servicios con el Estado Venezolano, o sea el Estatuto de Funcionarios del Servicio Exterior. Este Estatuto me da derecho a tres meses de vacaciones en Venezuela, por haber prestado cuatro años de servicios continuos en la Embajada en Canadá. Lo mismo prescribe la Ley vigente.
Como persevero en mi propósito de ir a Venezuela, estimo que lo más conveniente sería que, tan pronto como llegara a Caracas, celebrara una entrevista con usted para discutir en ella las circunstancias de mi postulación a los cargos conjuntos de Embajador en Bélgica y de Embajador ante la CEE.
Créame usted que sé agradecer, profundamente, a Copei y a usted, la distinción que me han hecho.
Soy su afectísimo y devoto amigo,