Embajada del Perú

Brasiia, D.F., 9 de febrero de 1974

Su Excelencia Doctor Alfredo Baldó Casanova

Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de Venezuela

SQS 110, bl. «I», ap. 302

Brasilia, DF

Mi muy apreciado amigo: He estado en mi país cerca de seis meses y ello me ha impedido leer y contestar su afectuosa carta de 6 de agosto de 1973, con la cual me remite la trascendente obra del ilustre y dignísimo Presidente de Venezuela, Profesor Rafael Caldera, titulada «La Solidaridad Pluralista de América Latina». El solo título pone de manifiesto la hondura del humanista y jurista que es vuestro Presidente. Tuve el altísimo honor de conocerlo cuando, en 1951, con ocasión del IV Centenario de la Universidad de San Marcos, llegó a esa Casa y también al Colegio de Abogados de Lima del cual yo era secretario en ese entonces. Incorporamos, por unanimidad, al Profesor Caldera como Miembro Honorario del Foro y le escuché allí un discurso notable que hasta recuerdan los abogados peruanos. Luego, supe de su elogio al Reglamento de Seguridad e Higiene para la Industria Minera y Metalúrgica, instrumento en cuya elaboración me había tocado participar. Fué para mí muy grato saber esta opinión de uno de los más talentosos jus-laboralistas del mundo. Cuando en 1969, ya como Decano, me tocó presidir la Delegación Peruana al Congreso Interamericano de Abogados, tuve nuevamente la suerte de estar unos momentos con el Presidente y Jurista, recordándole su estada en mi Patria, en donde tanto se le aprecia. Por eso he leído con fruición el verdadero tratado que constituye el volumen que usted, querido amigo, ha tenido la bondad de hacerme llegar. ¡Cuántas coincidencias venezolanas y peruanas en todos los tiempos! Ayer, como hoy, el genio de Bolívar sigue inspirándonos. El pluralismo y la solidaridad son las dos notas profundas de nuestra América Morena. La justicia social internacional, doctrina de la famosa Conferencia de 9 de febrero de 1973, exhibe al humanista imbuido de los más altos valores cristianos y de la urgencia por lograr el «Desarrollo sin Injusticia».¡Qué fina coincidencia con nuestro proceso en la promoción del Nacionalismo Latinoamericano! Esto, dicho en el Perú elevando la amistad de nuestros pueblos a un sentido de Noble Hermandad, es un derrotero exacto fijado en la tierra de Tupac Amaru. Muchas cosas más quisiera agregarle pero supongo que otras voces más ilustres, pero no con más cariño, le hayan hecho análisis mejores. Quiero pedirle, solamente, que haga llegar al Ilustre Presidente y al notable Profesor Caldera, mi congratulación más sincera por esta obra tan eficaz en pro del latinoamericanismo inspirado en el genio de Bolívar. En este año, el 9 de diciembre, se cumplirán 150 años de la famosa Batalla de Ayacucho que selló la Independencia Política de nuestro pueblo, estamos, ahora, en una segunda independencia social y económica; y para estos nobles objetivos el libro presidencial es básico alimento espiritual e inyección de optimismo. Reciba, mi muy apreciado amigo y colega, mi reiterado reconocimiento por su gentileza junto con las seguridades de mi más alta consideración y especial aprecio,

(fdo) Alberto Ruiz Eldredge. Embajador del Perú.