


Zaragoza, 14 octubre 1976
Querido Lino:
Recibí tu trabajo sobre «Democracia Cristiana», y llevo una vida tan atareada que resulta difícil encontrar tiempo para escribir a los amigos. Recibo ahora la «Metodología del estudio y de la investigación», trabajo extraordinariamente práctico y recomendable a los estudiantes para adquirir orden y método. Me propongo hacérselo consultar a los que preparan trabajitos, para que sepan cómo trabajar de verdad en el futuro.
Me ha hecho mucha gracia verme «fichado» en tu libro, en unión de Paco Sancho.
Por correo aparte recibirás un ejemplar del tomo II de mis «Elementos de Derecho civil»; ignoro si tienes el primero, pero de no tenerlo te lo enviaré.
Incluyo en esta carta fotocopia de unos artículos publicados en Zaragoza; espero que te gusten.
En cuanto a la D.C. en este país, es cosa de locos. No hay manera unir, porque cada uno pretende unir sobre la base de su propio grupo, y no es capaz de salir a buscar al vecino. Además, nadie encuentra al otro suficientemente «puro»; cosa que es notable en los grupos de Robles y Ruiz Giménez. Estas dos personas, excelentes amigos, hombres meritísimos, luchadores incansables, sin embargo, acaso por las persecuciones que han sufrido y que imprimen carácter, representan una garantía de persistencia de la desunión, y una verdadera catástrofe para la Democracia Cristiana española. No estoy optimista, aun cuando pienso que podría ocurrir que las elecciones obligasen a la gente a unirse. Pero el «equipo» solo cuadrará si se ve en posición manifiestamente inferior.
Lamento no conocer al doctor Antonio R. Marín, con quien hubiera hablado agradablemente. Dile que me hago cargo de su petición de información sobre la escuela de Gerentes de cooperativas de Zaragoza, y en cuanto tenga el material en mi poder (pues yo en este momento no sé nada acerca de esa Escuela, sino solo que existe) te lo enviaré.
Con ganas de verte te envío un fuerte abrazo,
(fmdo. José Luis Lacruz Berdejo)
P. D. Si ves alguna vez al Dr. Rafael Caldera, salúdale de mi parte, y dile que me «gustaría conversar alguna vez con él», si viene a España. Sería importante que los grandes cabezas de la Democracia Cristiana Internacional se percatasen que mientras apoyen incondicional y únicamente al «equipo», están impidiendo el desarrollo de la Democracia Cristiana en España, y causando un daño irreparable.
Si al día siguiente a la muerte de Franco hubiera habido elecciones, el 40% del país hubiera votado a la Democracia Cristiana. Hoy, acaso ni el 10%. Considero que esta es la obra cuidadosa de José Mª Gil Robles y el bueno de Joaquín Ruiz Giménez: el uno, influido por sus hijos a los que pretende constituir sucesores políticos suyos, como si la jefatura política pudiera transmitirse por herencia; el otro, influido por los que le rodean, y por la aspiración a constituir el centro de la política española, lo cual no es bueno para la Democracia Cristiana.