Caracas 24 de enero de 1985

Dr.
Rafael Caldera R.
Los Chorros

Muy apreciado Dr. Caldera:

Hace algún tiempo le expresé mis inquietudes sobre los problemas surgidos en Venezuela, en los últimos años y le hablé de las veces que me había sentido tentado de escribirle una carta con la esperanza de hacerle conocer ciertos asuntos que nos habían herido, personal y profesionalmente, en forma especial. Recientes acontecimientos han hecho más fácil esta tarea tan arriesgada.

Demás está decir el afecto que siempre le he profesado y el respeto que siento por su trayectoria, mucho más difícil de mantener limpia que en otros países. Además, hace ya ocho años fui informado de su preocupación cuando se intentó despojarme, por motivos de gran bajeza, de mi posición universitaria. Esa circunstancia, unida a los sentimientos que mencioné más arriba, fueron motivos más que suficientes para que me eximiera de escribir una sola palabra que pudiera hacerle daño durante la campaña tan difícil que dirigió en 1983. Por supuesto, no creo que mi opinión tenga importancia ni influencia, pero no quería causarle otra molestia que, aunque pequeña, pudiera unirse a las tantas que debía tolerar en esos momentos.

Con motivo de su nuevo aniversario quiero manifestarle que su reciente reacción, resumida en esa magnífica expresión «ya basta» me hace comprender que todo lo que yo pueda decirle ya era bien conocido y sufrido por Ud. Es satisfactorio comprobar que aun las personas de gran dominio y tolerancia también tienen sus límites y por eso le aplaudo su actitud como ser humano, como compatriota y como amigo. Solo en esa forma lograremos detener esa inmensa ola de irrespeto por los valores y ese permanente deseo de atropello que, por desgracia, ha surgido en Venezuela en los últimos años. También nosotros, como maestros en medicina, hemos sufrido desengaños y sinsabores derivados de la interminable ingratitud. Pero tal como Ud. ha hecho, seguimos adelante convencidos de que el testimonio de la historia nos será favorable.

Reciba Ud. mis más cordiales felicitaciones y mis deseos más sinceros por una larga existencia que le permita ayudar a perfeccionar aun más a nuestra incipiente democracia.

affmo amigo

(fmdo. Rubén Jaén Centeno)