

Madrid, 24 de octubre de 1997
Respetado Señor Presidente:
Tengo el honor de dirigirme a usted con el objeto de presentarle mi renuncia al cargo de Embajador en España con el cual usted me honró el 13 de agosto de 1996.
Lo escueto y directo de la presente formalidad no puede impedirme que le exprese ahora —como además espero poder hacerlo personalmente— cuán agradecido le estoy por haberme dado esta oportunidad de trabajar por mi país, especialmente bajo la superior y sabia dirección de usted.
Al placer de hacer obra útil y de poder decir que nuestras relaciones con España y su Gobierno son hoy excelentes, se une dejar constancia de la decisiva influencia que para lograr este resultado tuvo su Visita de Estado a España. La dignidad que ha sabido usted imprimir al cargo presidencial, la templanza y firmeza que mostró en las conversaciones cuando vino a Madrid, enaltecieron la imagen de Venezuela como país serio. Y la seriedad es el arma más fuerte que tienen nuestros países frente a los más grandes.
Estoy orgulloso de que me haya tocado instrumentar políticas por usted marcadas y de haber servido a su Gobierno y me ha sido particularmente grata la vinculación con el Ministro Miguel Angel Burelli, con su ministerio y con el eficaz y activo grupo de colaboradores de la Embajada en Madrid y de los Consulados. Ante usted dejo mi reconocimiento hacia ellos y el sentimiento de tener hoy que reiterar, Señor Presidente, la inevitabilidad de mi regreso a Caracas, pero tenga la seguridad de que siempre contará con mi colaboración más invariable y desinteresada.
Lo abraza cordialmente su embajador y amigo,