Mérida, 14 noviembre 1996

Doctor Rafael Caldera Rodríguez
Apartado, 2060
Caracas 1010 A

Mi extraordinario amigo:

Le envío estas líneas de reconocimiento y, a la vez, de agradecimiento, puesto que, con su exitoso viaje a España y, posteriormente, a Chile, ha rescatado a Venezuela de la postración en la que le habían sumido algunos de sus anteriores. Ud. hizo vibrar al pueblo español, que tantos lazos de unión tiene con nuestra América, por su hidalguía y su condición de estadista; y, por lo que se refiere a la Cumbre Iberoamericana, su intervención –como la que hizo en España– fue contundente, ya que es indudable que Fidel Castro sigue el «juego de los buenos y malos», sin enfrentar la realidad que están exigiendo nuestros países y que él no tiene el coraje de afrontar, por seguir creyendo que es un mito. Prueba de lo acertado de su planteamiento lo fue que el Rey de España no dejó de tomar apuntes de lo que Ud. decía y los aplausos de los delegados.

También le felicito por lo acertado de su política, sobre todo en el área de la economía; empero, hay demasiada especulación entre los sectores intermediarios, por lo que la gente está muy compungida y muy demarcada, exigiendo una acción social urgente alejada de la intervención de los corruptos.

Como le habrá dicho su hijo, viajamos a Panamá en estos días, por lo que le deseo Feliz Navidad y Año Nuevo, en unión de su esposa, hijos, nietos y demás familiares.

Le saluda a Ud., muy afectuosamente,

(fmdo. Lino Rodríguez-Arias Bustamante)