

Mérida, 27 diciembre 1999
Doctor
Rafael Caldera Rodríguez
Apartado 2060
Caracas 1010 A
Venezuela
Mi distinguido y muy apreciado amigo:
Como en años anteriores, procedo a enviarle estas líneas de sincero afecto y reconocimiento a una amistad de larga fecha que en esta circunstancia ha de profundizarse por las circunstancias que atravesamos. Por su hijo Rafael Tomás, a quien mucho aprecio por su valía y sencillez, máxime al unirnos una vocación filosófica, estaré enterado que he viajado a Panamá como en años anteriores, mas esta vez en motivaciones especiales que me han impedido escribir a mis amistades a tiempo, puesto que se nos vencían a mi esposa y a mí los pasaportes obligándonos a hacer un viaje precipitado para evitar contratiempos, a la vez que al regresar a nuestro hogar me surgió el inconveniente de tener que desplazarme a San Cristóbal, a fin de participar en una actividad académica en la Universidad Católica del Táchira, por gentileza de su Rector Dr. José del Rey Fajardo S. J., quien me hizo el honor de designarme padrino juntamente con el Dr. Andrés Eloy León, al que Ud. conoce, en consideración a habérseme otorgado el Doctorado Honoris Causa al Prof. Dr. Eusebio González García, eminente catedrático de la Universidad de Salamanca, en la cual cursé mis estudios.
(1) Por favor, excúseme el lapsus de la redundancia.
No tengo que decirle que, durante el viaje, disfruté mucho al pasar por los túneles que llevan su nombre, merecidamente, ya que se ha tratado de una obra que ha dado vida a esa región que permanecía estancada por el juego que Ud. bien conoce y que, a la postre, nos condujo a la situación actual. ¡Ojalá Dios, con su misericordia, abra nuestros corazones al mundo de la paz y la concordia, para bien de todos y, sobre todo, de este gran País!; y, en este caso, pienso en los nietos que han nacido en esta preciosa tierra merideña.
Aprovecho también la oportunidad para felicitarle por su nuevo libro: «Los Causabientes – De Carabobo a Punto Fijo», que acabo de adquirir y leeré con el interés que siempre he puesto en su obra, observándole que está siendo acogido con mucho afán.
Con el afecto de siempre, le deseo unas felices Navidad y Año Nuevo en unión de su esposa, hijos y demás familiares.
Muy cordialmente,
(fmdo. Lino Rodríguez-Arias Bustamante)
P.D. – Por cierto que, le habrá dicho su hijo, llevamos un tiempo sin recibir correspondencia debido a los sucesos ocurridos en Caracas, que nos han afectado a todos, como seres humanos. Sin duda que, en el futuro, hay que ejercer más firmeza para exigir el cumplimiento de las Leyes tanto a unos como a otros, es decir, a los funcionarios y a los que ocupaban esos barrios expuestos al riesgo que les condujo al desastre doloroso que hemos presenciado.