

HILARIÓN CARDOZO
Senador de la República
Particular
SÍNTESIS DE MI CONVERSACIÓN CON EL DR. PEDRO DEL CORRAL EN EL
HOSPITAL SAN JUAN DE DIOS, EL DÍA 29 DE DICIEMBRE DE 1985
El día viernes 27 de diciembre de 1985, fui con Augusto Ortega a visitar al Dr. Del Corral al Hospital San Juan de Dios, y en presencia de él me manifestó que quería decirme algo, en lo que yo lo podía ayudar: «Vente temprano por la mañana, antes de que venga la gente, para que hablemos». Me cuenta María Celina que el 27 por la tarde, ella le preguntó:
—Papá, qué le quiere decir a Hilarión.
Y él le contestó:
—Se lo voy a decir a él.
—Pero ya se va y no le ha dicho nada.
—¿Y tú crees que me voy a morir esta noche?
Esa noche la pasó muy mal y dice María Celina que a las 4 de la mañana empezó a llamarme «Hilarión, Hilarión». Cuando yo llegué era ya muy tarde, pues venía del entierro de Martha, hija de Oscar Jiménez y Conchita Hernández de Jiménez. Lo encontré sentado, y me dijo: «Te llamé esta mañana, pero no pude levantarme de la cama». Lo noté muy cansado, por lo que le dije que era mejor que habláramos al día siguiente, que yo iría temprano.
El domingo 29 fui con Gladys, a las 8 de la mañana y pudimos hablar. Yo le dije: Doctor, usted me dijo que había algo que quería decirme y en lo que yo lo podía ayudar. Aquí estoy. Permaneció en silencio, reflexionando, precisando las ideas y pensando bien las palabras; casi a los tres minutos me dijo: en estas últimas 24 horas que he pasado acá, he reflexionado y se me han ocurrido perspectivas que recogen la experiencia de un largo camino recorrido con amor. Como se acerca una nueva oportunidad de llegar al gobierno, he visto surgir algunas aspiraciones, las del Dr. Caldera, las de Eduardo y las de Pedro Pablo. Se plantea nuevamente la oportunidad de gobierno y también la aspiración de Caldera por quinta vez; o no sé si es la sexta y eso debe ser así.
Caldera es un hombre excepcional, formado para la lucha y para el gobierno; él es la norma, la conducción, es el líder y por eso es natural que cuando haya oportunidad de gobernar, estando él presente y operativo, él debe ser de entrada candidato. Mientras que él tenga vida debe ser así, porque es un hombre con ese destino. No es ambición, es su destino.
Mientras que él tenga vida, cada vez que se presente la oportunidad de gobierno y él pueda serlo debe mantener su candidatura, bien porque el país lo reclama o bien porque éste es su destino perpetuo de fundador. Estamos en una disyuntiva, o el Dr. Caldera como la mejor conveniencia para el país, o simplemente por el signo de fundador, vocación perpetua, por el cumplimiento de su destino.
Y en este caso, por qué cambiar nuestra conducta. Siempre en los momentos difíciles le hemos dado nuestra opinión y le hemos preguntado a él cuál es la suya, qué cree y qué debemos hacer. En este caso, aunque se trata de la candidatura, él nos dirá lo más conveniente, porque él no actúa por ambición, sino por su misión de fundador.
Yo le diría a Eduardo y a los demás, para qué discutir; mientras que Caldera esté en la lucha y en condición de ser candidato, él debe ser el candidato, porque este es su destino y no es que no sepamos vivir en democracia, ni que no haya otros, sino que él es el líder, el fundador y por lo tanto siempre que haya oportunidad, él debe salir a la lucha como abanderado.
Para algunos Caldera lo hace por ambición y eso no es verdad; él lo hace porque es su obra, porque es lo que nos conviene, por vocación de servicio; por lo tanto plantearse esta nueva aspiración no es decir sí porque sea o no su aspiración personal, sino por el cumplimiento de su destino y de su responsabilidad como líder y fundador del partido. Y dejémoslo allí.
Presidente, yo comparto el hecho de que nosotros debemos luchar por lograr crear las condiciones que favorezcan la candidatura del Dr. Caldera, pero algunos piensan que no se puede lanzar a una situación incierta, que no podemos exigirle un nuevo sacrificio y que por lo tanto, si no hay probabilidades reales de ganar, él no debe ir, pues si perdemos con él es dañino para él terminar su carrera política con una segunda derrota después de ser Presidente; y porque para el partido sería ya entrar en la terminación de su liderazgo. Por eso me gustaría en otra oportunidad, no ahora, para que no se canse, hablar sobre dos cosas:
a) Hacerle un resumen de lo que me ha dicho para ver si lo he interpretado con claridad; y
b) Oír su opinión sobre este anterior planteamiento y de qué manera puedo yo ayudarlo, como me dijo al principio, para lo cual debo saber cómo piensa usted que debo plantear esto y a quiénes.
«Lo que yo pienso ya lo sabes», me respondió. Quedamos entonces en vernos en una próxima oportunidad que desafortunadamente no se pudo dar.
(fmdo.) H. Cardozo
Al final de esa entrevista, al llegar a mi casa, hice un borrador de la misma. Este es el texto de esa conversación.