Barquisimeto, mayo 16 de 1940

Señor Doctor
Rafael Caldera R.
Caracas:
Estimado amigo:
Ante todo reciba mis cordiales salddos.
El objeto con que me dirijo a Ud. es el de hacerle particularmente, una aclaratoria que es a la vez un relato. Y el fin con que me dirijo a Ud. es el de dejar bien puesto mi concepto ante Ud. y anotarle que lo que voi a relatarle no es por ningún motivo una diaudicación, una cobardía, en una palabra falta de carácter,
En primer termino quiero decirle, que yo entré a la UNE, sin consetimiento de mi padre, con mis convicciones Uneistas y con gran entudiasmo que no me hizo pensar lo que me podía sobrevenir de mi desobedincia. Yo, en UNE de Lara hize constar a mis compañeros que no podía figurar en ninguna actividad uneista, exteriormente, por la razón anteriormente expuesta. Ellos convinieron en que no me citarían en ninguna acto público. Cuando se publicó por el diario local «El Impulso» la lista de los compnentes del N. D. y de las respectivas secretarías, salí figurando como secretario de Cultura y Popaganda. De casualidad me salvé de que papaa la viera. De aquello no me sobrevino ninguna contrariedad.
En la fiesta que propusimos L. Herrera S. y yo, tomé la palabra para disertar sobre: EL 8 DE MAYO. SU SIGNIFICADO PARA TODO BUEN UNESSTA. Así mismo recité la oda al 8 de mayo de Pérez Machado.
El señor Macías M. directori de El Impulso, fué invitado para que diera una charla sobre «Tópicos Estudiantiles», lo que aoptó gustoso el distinguido periodista.
Tuve el presentimiento de que se iba a hacer la reseña de dicha fiesta. No me ocupé de avisarle, que no me nombrara a mí en la crónica en referencia. El martes 14 salió la reseña en la sección Sociales y Personales, de dicha fiesta. El cronista citó a los distinguidos unetistas que tomaron parte en dicha fiesta y que fueron aplaudidos. Me nombró a mí. Mi padre se encuentra en el Cuartel de Policía de ésta, cumpliendo un arresto que de seguro Ud. habrá visto comentarios. Pasé toda la mañana temeroso de que lo fuera a saber. Sin embargo en la tarde fué mi primo José María, a verlo y le dijo que se había enterado de que estaba en UNE, y que yo le había ocultado mucho éso, y que me comunicara que si estaba en UNE, no volviera a visitarlo por que había incurrido en una desobediencia y que si no estaba hiciera una aclaratoria pública diciéndolo.
Cuando mi madre (colaboradora de UNE, aunque no puede asistir por que sufre de parálisis) me contó yo no hallé que hacer y considéré que lo mejor era decirle la verdad a papá. No obstante fuí al colegio «La Salle» a demunicarle a mi profesor lo sucedido.
El me aconsejó que le dijera la verdad.
Así mismo me aconsejó que me retirara inmediatamente de UNE, para poderle decir a mi padre que no estaba, sin incurrir en mentira.
Inmediatamente les entregué la carta a los componentes del N. D. y comunicándole los deseos que tenía de que me contestaran lo más pronto. En la tarde cuando vine, le conté a José María lo sucedido y me dijo, que le dijera a papá la mitad de la verdad, ahora, es decir que no estaba y la otra mitad, cuando saliera de la policía es decir que nada sabía de que había entrado pero que me había salido.
Me aconsejó también que le dijera que podía hacer una aclaratoria pública, que después le decía a ver si desistía de ella, no obstante mi papá no cedió y me mandó a hacer la peticón aclaratoria.
No habiendo otro camino, que obedecer con mucho pesar de mi parte mandé una aclaratoria, que supongo salga mañana.
Yo hice todo lo que pude, por evitarlo pero me fué imposible.
Yo sigo siendo uneista por encima de todas las cosas, pero no asitiré a sesiones, y ninguna otra actividad, es decir una retirada temporal hasta que se me consiga el permiso. Todos mis comp. estan en cuenta de lo sucedido. Supongo Ud. considerará lo sucedido y verá como tengo la razón, porque tenía que obedecer a mi padre.

Le repito que todo lo hecho va contra mi gusto.
La actitud de mi padre se debe a que yo estube una vez en la F. E. V (por su puesto que engañado, las conversaciones que oían, y sobre todo mi ignorancia me hizo creer que allí estaba la razón, y consulté con mi padre y me dijo que sí, que le gustaba mas la F. E. V.

Creyendo pués semejante cosa, me inscribí, pero no duré nada, los consejos que recibía de mi madre y de mis profesores, las conversaciones que formaban ellos contra los sacerdotes y contra la religión que fué lo que me hizo salir radicalmente de aquello, pués ante todo la religio pues donde se desacuerde con la religión no estoi yo, Poco después empesé a ver los estatutos de UNE, y Vi como en realidad era mui distinto a la otra y sobre todo que se apoyaba la doctrina social católica y que uno de los ramos de la lucha era la de respetar «Las legitimas visiones del pueblo, de la patria». Hablé con Candia, y le pregunté a Cañosa si él veía bien que yo me inscribiera en UNE, que si no irían a decir que era claudicación, que si no sería mal hecho pasarse sin entrar en «camaleonismo».
El me contestó que sí le veía bien porque si yo había entrado equivocadamente y había visto después como la UNE era la mejor que no estaba mal hecho. Me dijo respecto a la segunda pregunta que no me fijara en lo que dijeran los fevistas, y que «cuando un perro latia no se le hacía caso.»
Que no era «camaleonismo» porque sólamente era una rectificación.
Me contó cómo se separó la UNE de la F. E. V. Inmediatamente solicité mi inscripción pero Pérez Manzola me dijo en juego que cómo yo era buen miembro me recomendaba que me buscara algunos para que entraran conmigo. Así lo hice.
Yo desearía Ud. me hiciera el favor de contestarme para estar satisfecho de dejar mi concepto bien puesto ante Ud.
Arriba Venezuela.
Soi de Ud. atento amigo y seguro servidor.

(fdo.)

R. Escovar Salom.
Dirección: Calle Ayacucho 95.